YO NUNCA……. voy a dejar de trabajar!!
Cuando #salva nació, yo todavía sentía que podía
manejar mi vida profesional y personal, y con mi vida personal me refiero a mi
rol como esposa, madre, hija, amiga. Jamás cruzó por mi cabeza quedarme en casa
para estar con él, ¿cómo iba a ser eso posible? Y es que no me malentiendan,
pero no me queme las pestañas 5 años de mi vida estudiando Ingeniería Civil
para pensar que ejercería solo algunos años y después me dedicaría a mi hogar (¡bueno
no tan algunos años, este año serían diez años!!) y además, ¿cómo sería la vida
en casa? Mmm no me lo imaginaba….
Lo cierto es que, al principio, después que se
terminó oficialmente mi periodo de lactancia más las vacaciones que adicioné,
todo era bonito, no había mucho trabajo, manejaba mis tiempos y habían días en
los que a las 3 pm estaba en mi casa con Salva y todo era paz, amor y felicidad
;) pero poco a poco la cosa fue cambiando, como era de esperarse aumento mi
trabajo (si, el relajo no dura toda la vida!) y salía más allá de mi horario normal,
y aun saliendo temprano, es decir a mi hora, a veces llegaba y Salva ya estaba
dormido y no lo veía, o yo llegaba taaaan cansada que nuestros juegos ya no los
disfrutaba, realmente tenía la cabeza en otro lado, de hecho el sí lo
disfrutaba, las carcajadas lo decían todo, pero yo también importo ¿no?
Para sumar a todo esto nos quedamos sin nana, si! Lo
peor que nos puede pasar en la vida, y dejarlo en una guardería no era una
opción con mis horarios super irregulares, y que decir de #salvapapa que es independiente
y sus horarios son peores que los míos, al menos por estás épocas.
Tomar la decisión de dejar ya sea momentánea o definitivamente
tu vida profesional no es fácil, no sólo es una decisión personal, ya que
implica quizá detener tu crecimiento profesional o perder tu independencia
económica a la que he estado muy bien acostumbrada, ya que eso sólo te afecta a
ti (si, también tenemos derecho a tener ego profesional), sino también implica
una decisión de pareja (si el maldito/bendito dinero) y es que las cuentas no
se pagan solas, ¿verdad?
Pues bien, lo que quizá comenzó como una broma, fue
una idea que con el pasar del tiempo fue tomando forma, y haciendo cuentas y
recortando algunos gastos se volvía cada vez más real.
Es así que hace un par de semanas renuncie, ¿y
saben que? me siento muy feliz de haberlo hecho….
Es cierto que ahora tengo un trabajo de 24x7, con
cero experiencia previa, con un jefe un poco exigente, que me llama a cada
rato, sea de día o de noche, por ahora no tengo tiempo para sentarme a
disfrutar una buena taza de café por las mañanas o por las tardes, o de salir con
mis amigas, de ir de shopping o de hacerme las uñas, quizá después tenga el
tiempo o quizá no lo vuelva a tener, ¿pero saben que?, a cambio de eso puedo
ser lo primero que Salva ve al despertar y lo último antes de dormir, soy la
que le hace el avioncito a la hora de comer, soy la que le canta, le baila y le
inventa cuentos, soy la que juega rodando y riendo por toda la cama con él con
nada más en la cabeza que su risa, sin preocuparme por el tiempo u otras cosas.
Cuando le dije a mi gerente que renunciaba, él se alegró
mucho y me dijo que era la mejor decisión que podía tomar, pues bien, no sé si
sea cierto, quizá mi hijo sufra de mamitis más adelante o quien sabe, yo sólo
sé que este tiempo juntos, que no sé cuánto dure (porque #salvapapa ya me
agarro de asistente, secretaria, administradora, dibujante, presupuestadora,
etc) lo voy a disfrutar al máximo junto a él y es que este tiempo juntos no
tiene precio.

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